El embarazo es una etapa de grandes cambios en el cuerpo de una mujer y el cabello no es una excepción por lo que es frecuente experimentar una caída intensa meses después de dar a luz.
Entonces surge una pregunta:
¿Tiene el embarazo relación con la alopecia? La respuesta es sí aunque la mayoría de veces no conlleva una caída capilar permanente.
¿Qué ocurre con el cabello durante el embarazo?
Durante esa época los niveles de estrógenos aumentan considerablemente. Estas hormonas prolongan la fase de crecimiento del cabello (fase anágena), lo que provoca:
- Caída de pelo menor de lo habitual
- Aumento en densidad capilar
- Cabello brillante y fuerte
Dicho de otra manera, muchos cabellos que normalmente entrarían en fase de caída, permanecen mas tiempo creciendo, lo que genera una especie de "efecto ande acumulación".
¿Por qué entonces se cae tanto el pelo después del parto?
Tras dar a luz, los niveles hormonales vuelven progresivamente a la normalidad. Como consecuencia, muchos de los cabellos que se mantenían en fase de crecimiento pasan de forma simultánea a fase de caída. Este fenómeno se conoce como "Efluvio telógeno" y se trata de una caída:
- Repentina
- Difusa
- Temporal
- No cicatrizal
Suele comenzar entre 2 y 4 meses después del parto y puede prolongarse durante varias semanas o incluso meses.
Aunque en la mayor de casos se trata de un proceso temporal, hablar de ello y saber cómo gestionarlo es fundamental para muchas mujeres. Para esto, es importante poner el foco en los siguientes aspectos:
1. Recordar que es un proceso normal y temporal. No es una alopecia permanente ni hay daño en el folículo, por lo que pasados unos meses, seguramente tu pelo vuelva a crecer. Comprender que es un proceso fisiológico ayuda a combatir la ansiedad y la sensación de pérdida de control.
2. Valida lo que sientes. Es probable que experimentes sensación de baja autoestima, miedo a quedarte así para siempre, que te compares con otras madres a las que aparentemente no les ha ocurrido lo mismo que a ti o incluso que te sientas menos femenina. Todas esas emociones son tuyas y son perfectamente válidas.
3. Evita escenarios catastróficos. "¿Me llegaré a quedar completamente calva?", "¿Recuperaré mi imagen alguna vez?". No te sumas en un pozo de suposiciones negativas de las que no tienes ninguna confirmación. Mantente calmada, positiva y deja que el proceso siga su curso.
4. Tu identidad no se limita a tu cabello. Eres y representas mucho más que la cantidad de pelo que tienes en la cabeza, has creado vida y eso no es cualquier cosa, dale tiempo a tu cuerpo y permítele que se adapte a los cambios.
En definitiva, aunque pueda tratarse de algo impactante en cuanto a tu imagen personal, es reversible y pasajero. Con la información adecuada, apoyo emocional (no necesariamente tiene que ser profesional. Apóyate en tus seres queridos siempre que lo necesites y te sea posible) y actitud positiva, esta etapa transurrirá con total normalidad, un proceso fisiológico que el cuerpo necesita para poderse recuperar.
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